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Desgraciadamente, cada día escucho a más personas hablando sobre la ansiedad que sufren y por eso creo importante hablar hoy sobre esto…

Ante un ataque de ansiedad, en la parte práctica, conviene mantener la calma, no dejarse llevar por el miedo y tratar de normalizar la respiración inspirando por la nariz y expirando por la boca de forma rítmica y cada vez más pausada…

El concepto de crisis de ansiedad va unido en la mayoría de las ocasiones a otro de índole psicológica, el de estrés. Los médicos aseguran que una de las principales causas que provocan las crisis de ansiedad son los estados de estrés, ya sea continuado en el tiempo, o de forma puntual. En cada persona, estas causas serán diferentes; desempleo, problemas conyugales, laborales, falta de tiempo para uno mismo, etc. No obstante, los psicólogos también valoran en cada caso que una crisis de ansiedad sea síntoma de un trastorno mental, como la agorafobia. Por otro lado, también se asocia la hiperlaxitud articular (HLA) al riesgo de sufrir ansiedad.

La doctora Garrido Picazo, en el artículo científico Terapéutica en Atención Primaria: Manejo de la ansiedad en Atención Primaria, enumera los siguientes:

  • Fobia simple o específica: ante situaciones u objetos específicos.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: en relación con pensamientos recurrentes y persistentes (obsesiones) y/o rituales recurrentes (compulsiones).
  • Trastorno por estrés postraumático: ante la reexperimentación de un acontecimiento altamente traumático.
  • Trastorno por angustia: si las crisis se repiten.
  • Trastorno mixto ansioso-depresivo: cuando es difícil diferenciar si es debido a un cuadro ansioso o depresivo.

Por otro lado, también diferencian entre un hecho puntual, como es una crisis de ansiedad que puede sufrir una persona encontrándose bien antes y después de sufrir este episodio, y otro permanente. En este último caso, se estaría hablando de un trastorno de ansiedad generalizado y se caracteriza porque la persona en cuestión se encuentra mal de forma continuada.

Lo más efectivo es pensar que este estado de angustia va a pasar, que una persona que sufre un ataque de ansiedad no se está muriendo y que cuanto más piense en lo mal y agobiada que esté, peor. Si es la primera vez que sufre un ataque así, hay que acudir a los servicios de urgencias para descartar un infarto. No obstante, ayuda mucho centrarse en que el momento de pánico es pasajero, aunque esto no es fácil. Una serie de consejos ayudan a conseguirlo:

Concentración en un punto concreto, ya sea en una persona, en un detalle u objeto. De esta manera, la persona que sufre el ataque se distraerá y pensará en otra cosa.

Sentarse en un lugar tranquilo, alejado de música, del barullo y de las multitudes.

Cerrar los ojos y visualizar algo que nos guste, ya sea un recuerdo con la familia, con los hijos, un paisaje, unas vacaciones, etc.

Controlar la respiración. Es importante controlar esa hiperventilación que provoca un cuadro de ansiedad; una bolsa de papel ayuda a controlar la respiración. Hay que tomar aire por la boca mientras se cuenta hasta cuatro, mantenerlo unos segundos y luego soltarlo en la bolsa despacio contando hasta cuatro otra vez.

No existe un tratamiento como tal cuando se sufre un ataque de ansiedad, puesto que se considera un hecho puntual. Sin embargo, cuando se repite y es crónico, hay que acudir al médico para que evalúe cada caso particular, el origen de esos ataques, la evolución, etc. En cada caso, el médico realizará un diagnóstico en función de otras patologías si las tuviera, puede recetar fármacos aunque soy más partidario de la realización de ejercicio físico, técnicas de relajación, yoga, meditación, terapia psicológica, etc..

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